Defensoría: suba en edad jubilatoria «perjudica a sectores vulnerables»

La posible reforma consistente en aumentar la edad legal de jubilación no suscita ningún entusiasmo entre los trabajadores, principales interesados, según han manifestado repetidamente las organizaciones que los representan.
El tema se planteó a partir de que el Ministro de Trabajo Claudio Moroni, afirmó que las edades para jubilarse de 60 años las mujeres y 65 años los hombres, vienen de hace mucho tiempo y las expectativas de vida van creciendo y que en algún momento se deberán discutir las mismas.
Al mismo tiempo, el Titular del ANSES Alejandro Vanoli, salió a afirmar que, «no está previsto por el Gobierno Nacional ningún proyecto, ni agenda, ni estudio para aumentar la edad de las jubilaciones». Por ello es que, la incertidumbre se instaló en nuestra sociedad y hay que tener en cuenta, señalaron desde la Defensoría del Pueblo que el FMI «suele alentar este tipo de modificaciones, ya que sirven para aliviar las cuentas públicas y una de sus pretensiones es subir la edad de las mismas a 65 para mujeres y 67 para hombres».
En ese marco el Ombudsman Provincial Dr. José Leonardo Gialluca, señaló que «esta es una medida controvertida, por tanto, tendría que tener el acompañamiento y consenso de los agentes o partes que podrían verse involucradas».
«El punto central radica en si es realmente necesaria, ya que una medida como esta, salvo que su adopción resuelva al menos un problema, sin provocar excesivos daños colaterales. ¿A qué problemas daría solución una reforma de este tipo? A mayor esperanza de vida, más trabajo. Una idea muy extendida es que las dificultades de los sistemas de jubilaciones, provienen exclusivamente de la demografía. Es cierto que vivimos más años y es muy probable que la esperanza de vida después de los 75 años siga aumentando. La pregunta entonces es, ¿qué sociedad es la nuestra, que puede transformar uno de los mayores logros de la humanidad en un problema? Es evidente que se pueden plantear diversas formas de distribuir el tiempo del que dispondremos. ¿Cuánto vamos a dedicar a trabajar más y cuánto a ocio, a la familia, a la colectividad o al enriquecimiento personal? Es una cuestión importante, que exigiría un debate en la sociedad para contrastar las preferencias individuales, las consecuencias sociales y los costos de las diferentes opciones; que exigiría también soluciones que respetaran la libertad de elegir y las diferencias de penosidad y de apego al trabajo concreto de cada uno», manifestaron.
«Existen personas que pelean en los tribunales su derecho a seguir trabajando después de los 70 años y otros, en diversas profesiones, que, con solo algo más de 50, sueñan con una jubilación anticipada», acotó.
Resaltó Gialluca que «nuestro Gobierno Provincial a pesar de las dificultades económicas que debió y debe atravesar, nunca trasfirió la Caja de Previsión Social a Nación y el Estado local continúa protegiendo a todos nuestros jubilados de manera destacada y haciendo realidad los principio de justicia social, teniendo en cuenta que el mismo paga el 82% móvil con fondos del tesoro provincial y no existen retrasos o incertidumbres en relación al cumplimiento todos los meses en cuanto a los compromisos que le corresponden».
Por otro lado, informó que «la edad de jubilación en América Latina va desde los 50 años para las mujeres en Bolivia y 55 para los hombres, Colombia 57 para las mujeres y 62 para los hombres, Brasil 60 para las mujeres y 65 para los hombres, Uruguay y Paraguay 60 para las mujeres y 60 para los hombres, México 65 para las mujeres y 65 para los hombres, Chile 60 para las mujeres y 65 para los hombres, Colombia 57 para las mujeres y 62 para los hombres, Ecuador 60 para las mujeres y 60 para los hombres y así sucesivamente. La gran pregunta es cómo financiar las jubilaciones, ya que en todas las regiones del mundo va aumentando la esperanza de vida y cada vez hay menos trabajadores que aportan al sistema, por lo que se plantea todo un dilema, donde cada país y gobierno van adoptando, «sistemas mixtos» conforme a sus realidades y capacidades, de ello surge que aumentar la edad de las jubilaciones únicamente no es la mejor solución».

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