Dengue: profesionales advierten que el pico de la enfermedad se dará durante febrero

La epidemia de coronavirus tiene en vilo a todo el mundo. Sin embargo, en Argentina el ministro de salud, Dr. Ginés González García, ha declarado recientemente estar “más intranquilo por el dengue que por el coronavirus”.
De la misma manera piensa la Dra. Leda Guzzi, médica infectóloga de la Clinica Olivos de Swiss Medical Group (MN. 108630), quien destacó el gran crecimiento de casos de dengue en nuestro país y Latinoamérica.
“En agosto del año pasado la Organización Panamericana de la Salud alertó acerca de un nuevo ciclo epidémico en América y advirtió que luego de 2 años de baja incidencia, en 2019 se observó un incremento muy significativo de enfermos de dengue en varios territorios de la región, y si tenemos en cuenta los casos autóctonos e importados recientemente diagnosticados, todo parece indicar que el 2020 sostendrá la curva de crecimiento”, afirmó la especialista.
Según la Organización Panamericana de la Salud, los casos confirmados de dengue en América Latina y el Caribe entre 2019 y 2020 llegaron a 3.095.821 y hubo 1.530 muertes. Sólo en el mes de enero de 2020 más de 125.000 personas se enfermaron y murieron 27 en toda la región.
En 2019 Brasil notificó el mayor número de casos de su historia alcanzando un total de 2.200.000 con 782 muertes; por su parte Paraguay, con 11.800 enfermos en 2019, 6 víctimas mortales y más de 2.000 afectados en lo que va de 2020 (entre ellos, el presidente Mario Abdo Benítez y su esposa) declaró la emergencia ambiental y sanitaria en Asunción.
Bolivia calificó a la enfermedad como epidemia y notificó más de 16.000 casos en 2019 y comenzó el 2020 con 2.143 contagios y 700.000 personas en espera de confirmación por laboratorio.
Argentina registró 3.209 infecciones en 2019 y más de 70 personas en lo que va del 2020, la mayoría están en la provincia de Formosa, que cuenta con 77 casos y 130 sospechosos. La provincia de Buenos Aires confirmó un total de 26 casos con 19 en estudio. Ginés González García, por su parte, reconoció que «el pico» de la enfermedad se dará «en febrero».
“En este contexto, el riesgo de desarrollar un brote de dengue en nuestro país, es muy elevado. Yo catalogaría la situación en Argentina como de tranquilidad expectante. Desde agosto de 2019 hasta el 20 de enero de 2020 (último reporte oficial del Ministerio de Salud) se registraron entre casos probables y confirmados 51 pacientes positivos sin antecedentes de viaje, y 73 casos importados, es decir, con antecedente de viaje a áreas de intensa circulación viral. Es por ello que es fundamental estar alertas, ya que históricamente el comportamiento del dengue en nuestro país fue epidémico y en estrecha relación con la ocurrencia de brotes en los países limítrofes. Por otra parte, en la mayoría de las provincias del país se ha constatado la presencia del vector, el mosquito transmisor del virus Aedes aegypti. Por lo tanto, la introducción del virus a partir de viajeros infectados provenientes de países vecinos, en condiciones climáticas apropiadas y con vectores circulantes, representa un escenario de alto riesgo”, afirmó la médica.
Típicamente el dengue y otros arbovirosis como Zika, Chikungunya y Fiebre Amarilla han sido considerados enfermedades clásicas de los países tropicales, especialmente en áreas húmedas y de temperaturas templadas a cálidas, que exhiben las mejores condiciones para el desarrollo del mosquito vector en todas sus fases.“Las precipitaciones y la humedad facilitan una mayor disponibilidad de criaderos, en tanto que las temperaturas entre 25 y 28° C resultan óptimas para la maduración sexual, la cópula, la ovipostura y la supervivencia en general del mosquito.De todas formas, en países como el nuestro en dónde existen meses de temperaturas bajas, la población de mosquitos adultos desaparece pero los huevos infectados persisten viables y cuando retornan las temperaturas cálidas, eclosionan larvas con capacidad infectante. Además, se ha comprobado que debido al cambio climático y a mecanismos adaptativos cada vez más sofisticados, el mosquito ha comenzado a presentarse en lugares en los cuales antes no era frecuente, llevando la enfermedad a áreas geográficas impensadas”, advirtió la doctora.
“El dengue ha sido denominado por comunidades aborígenes centroamericanas como la fiebre quebrantahuesos y efectivamente el cuadro clínico clásico se caracteriza por fiebre asociada a dolores musculares y articulares intensos, dolor de cabeza especialmente por detrás de los ojos, probable dolor abdominal y manchitas en la piel. La presencia de fiebre elevada asociada a alguno de estos síntomas debe motivar la consulta a un centro médico”, recomendó Guzzi y aclaró que no existe un tratamiento específico. Sólo se tratan los síntomas y en los casos severos, se ofrecen medidas de sostén. Debe evitarse el ibuprofeno porque puede aumentar el riesgo de sangrado.
“Existen cuatro variantes de dengue que se conocen como serotipos 1, 2, 3 y 4. Cuando una persona padece la infección por dengue por un determinado serotipo, esto le confiere inmunidad o defensas en forma permanente contra ese serotipo y sólo por unos meses contra el resto de los serotipos. Es por esto, que en teoría una persona podría padecer dengue hasta cuatro veces a lo largo de su vida, una por cada serotipo”, aclaró la doctora.
“La medida primordial para evitar el dengue es controlar la proliferación de los mosquitos. Y esto implica una responsabilidad comunitaria ya que todos somos responsables de destruir los criaderos. Es de vital importancia revisar la casa, el lugar del trabajo y las zonas aledaneas, como jardines y quintas en búsqueda de recipientes que puedan acumular agua. Deben retirarse baldes, macetas, discos de arado, juguetes y todo tipo de objetos que al aire libre puedan recolectar y estancar el agua de lluvia. Se debe extraer el agua de los huecos de los árboles, rocas, paredes, neumáticos y letrinas abandonadas, deben rellenarse los huecos de tapias o paredes donde pueda acumularse agua y mantener tapados los tanques y recipientes que la almacenan”, recomendó la especialista.
El agua de los floreros, platos bajo macetas, colectores de desagüe de aire acondicionado o lluvia, bebederos de las mascotas dentro o fuera de la casa, deben cambiarse cada tres días. La presencia de basurales y malezas también facilita desarrollo de criaderos de mosquitos que pueden pasar desapercibidos, por lo que también deben eliminarse.
“Tambien es recomendable colocar mosquiteros o mallas metálicas en las aberturas de las casas y utilizar repelentes de mosquitos. En Argentina se dispone de varias marcas y presentaciones de repelentes que contienen DEET (N-Dietil-meta-toluamida) en diferentes concentraciones, con un máximo de 25%. Estas formulaciones pueden ayudar a prevenir las picaduras de insectos y deben aplicarse con una frecuencia que dependera de la concentración del producto, cada 6 a 8 horas para el de 25% y cada cuatro horas para los de menor concentración. Se aplica sobre la ropa y la piel expuesta. Se puede utilizar a partir de los 2 meses de vida del niño, teniendo la precaución de no colocarlo en sitios donde el bebé pueda ingerirlo al chupar o lamer, por ejemplo en las manos”, aconsejó la infectóloga.
También es útil el uso de ropa que reduzca la cantidad de piel expuesta, (mangas y pantalones largos) en las horas del día en la que los mosquitos están más activos. Tener en cuenta que los perfumes y productos cosméticos perfumados los atraen. En espacios interiores, el uso de insecticidas domésticos en aerosol, espirales antimosquitos y otros vaporizadores de insecticidas, también puede reducir el número de picaduras.
Sin duda la medida más eficaz para combatir el dengue es la eliminación de los criaderos. “Hay que tener en cuenta que la fumigación o el uso de insecticidas en el hogar tienen un poder residual reducido por lo cual solo sirven para matar al mosquito adulto, pero no mata los huevos infectados, es por ello que siempre deben ir acompañados por la eliminación de todos los recipientes que acumulan agua en las casas y espacios públicos”, advirtió la especialista.
La buena noticia es que se cree que en los próximos años ya dispondremos de una vacuna contra el dengue. La doctora Guzzi comentó que numerosos organismos de la esfera pública y privada, en diversos países están trabajando en el desarrollo de vacunas, que deberían mostrar un buen perfil de protección frente a los cuatro serotipos.

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