Dura carta de familiares de la AMIA a Sabina Frederic, posible ministra de Seguridad, por negar que Hezbollah sea terrorista

Sabina Frederic es una antropóloga social (formada en la Universidad de Utrecht, Holanda) que se especializa en temas de seguridad -desde un enfoque ultragarantista- y que recientemente entró en la lista de posibles candidatos a dirigir uno de los ministerios más sensibles del próximo gobierno: la cartera de Seguridad.

La investigadora del CONICET, que ejerció entre 2009 y 2011 el cargo de subsecretaria de Formación del Ministerio de Defensa bajo la gestión de Nilda Garré, aseguró recientemente en una entrevista que calificar a Hezbollah como una organización terrorista es “comprar un problema que no tenemos”.

Consultada sobre esa cuestión por Ámbito Financiero, Frederic planteó que la determinación que tomó el gobierno de Mauricio Macri “fue una exigencia de Estados Unidos”. Y agregó: “El terrorismo es un problema de los países de la OTAN, no es nuestro”.

Sus declaraciones causaron revuelo inmediatamente entre los familiares de las víctimas de los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel.

“Nos gustaría informarle, por si no lo recuerda, que la Argentina sufrió dos ataques terroristas que dejaron más de un centenar de muertos. Que la justicia Argentina, y no EEUU y la OTAN, determinó que fueron ejecutados por Hezbollah, lo que fue corroborado por nuestra Corte Suprema”, señala la carta abierta que le dirigió Luis Czyzewski, cuya hija Paola, de 21 años, murió durante el ataque a la AMIA.

En esa línea, la carta también remarca que “el terrorismo fue y es un problema para cualquier país del mundo, no solo para los que forman la OTAN y lo que corresponde a los países democráticos es catalogarlo como lo que es y no tener miedo de hacerlo”.

“Sepa Ud. que nuestra hija Paola, al momento de su fallecimiento, era alumna del Dr. Alberto Fernández en la Facultad de Derecho y no pudo escuchar el ocho que había sacado en la materia que cursaba con él, porque Hezbollah así lo decidió”, continúa la carta.

En la misma entrevista citada, la posible Ministra de Seguridad afirma que “es un invento de este Gobierno creer que el terrorismo internacional es una amenaza para nosotros”.

Su designación en el cargo que ocupó durante el gobierno kirchnerista en Defensa fue resistida dentro de las Fuerzas Armadas debido a que, sin tener una formación especializada ni experiencia alguna en la materia estuvo a cargo de la reforma de los planes de estudio de los cadetes. Durante aquellos años, influidos por la prédica del sociólogo Ernesto Laclau -uno de los principales teóricos del populismo e intelectual favorito de Cristina Fernández de Kirchner- varios antropólogos y cientistas sociales se sumaron a las estructuras del Estado en puestos relacionados con educación y formación, especialmente en estamentos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad.

Llamativamente, en una entrevista concedida hace un par de años, a modo de balance, la responsable de modificar los programas de formación de los militares, sostenía: «Hoy las fuerzas armadas siguen a la deriva, sin tener una agenda del Estado distinta a aquella que tuvieron estos últimos 30 años de ‘democratización a la Argentina’”. También aseguraba que “en el año 2016 se fueron 500 efectivos del Ejército argentino: más de 100 en el cuadro de oficiales y otros 400 entre los suboficiales”. Y agregaba: “No tiene que ver con la cuestión salarial: el problema tiene que ver con una combinación de falta de instrucción, equipamiento y horizonte”. Sin embargo, no hacía ningún vínculo entre ese resultado y su gestión en el área, bajo las órdenes de Nilda Garré.

Ahora Frederic aspira a la mayor responsabilidad en otra área sensible del Estado como es la de la Seguridad. Entre sus posturas públicas respecto al tema, se destaca su rechazo a los enfoques “punitivistas”. “Algunos creerán que es mejor que haya más gente presa. El problema es que esa cantidad de personas detenidas, lo que es un daño innecesario sobre personas que en ciertos casos podrían ser sancionadas a través de penas más blandas, no ha modificado los patrones delictivos y mucho menos la oferta de drogas, ni el consumo de drogas”, explicó.

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