El asesino del hijo de Carolina Píparo le envió un mensaje terrible desde la cárcel

La medida que les permite a los presos de las cárceles bonaerenses utilizar celulares ante la prohibición de visitas, tomada en medio de la crisis por el coronavirus, tuvo este domingo un grave acontecimiento. Carolina Píparo, diputada provincial por Juntos por el cambio, denunció en las redes sociales amenazas de parte del hombre que la baleó y que está preso desde hace casi diez años.
«Esto me escribe el hombre que asesinó a mi hijo el día que liberan el uso de celulares y redes. Qué pensaron que iban a hacer? Llamar a la abuela?», tuiteó la mujer, víctima del asalto que hace más de una década terminó en tragedia.
«No alcanza con Foucault, Zaffaroni y con creer que son víctimas del sistema y bla, hay que sentarse a estudiar criminalística, analizar seriamente cada medida. Yo puedo poner esto y me pueden leer varios pero habrá miles de víctimas hostigadas que no tienen ni eso. Háganse cargo!», agregó.
Según las capturas de imágenes que hizo Píparo, el hombre le escribió diversos mensajes en respuesta a una publicación del 2 de abril que recordaba las inundaciones de 2013 en La Plata: «De mi tampoco te olvides, Carlos Moreno», «El mismo que te disparó, Carolina Píparo, basura de mujer» y «Acá adentro, mejor que nunca, unidad 34». En esa unidad funciona el Instituto Neuropsiquiátrico de Seguridad donde el asesino está siendo evaluado por padecimientos psiquiátricos.
Los mensajes, al parecer, salieron desde la cuenta de Facebook identificada como Carlin Moreno, que se encuentra activa, con publicaciones desde hace al menos dos meses.
Luego, en diálogo con radio Mitre, Píparo dijo que cuando leyó los comentarios se le «heló la sangre», pero aseguró que no está en contra de que los presos tenga celulares.
«No estoy en contra de que se comuniquen, pero que sea bajo un control estricto», afirmó. Y remarcó que hay otras víctimas que están siendo contactadas por sus victimarios: «Están aterrorizadas y no tienen la posibilidad de que las lean como a mí».
En la entrevista, Píparo también hizo referencia al accionar del asesino y recordó lo sucedido: «Lo primero que hace es escribirme a mí, le liberan el celular y se le ocurre escribirle primero a la persona a la que le disparó. Me odió desde el primer segundo en el que me miró. No le alcanzó con robarme y cagarme a palos, que me disparó y a los 10 años me escribe. Flaco, por más que no me escribas, no me voy a olvidar de vos»
Preocupada, además, aseguró que el delincuente «en 6 años puede pedir la salida transitoria» y que está preso desde que tiene 18.
«Siento que es una historia que nunca termina. El día que sea libre, yo estoy presa. Hay personas que son malas y nos cuesta entender eso. No quiero meter a todos en la misma bolsa. Hay personas que son peligrosas», dijo la legisladora.
Tras las repercusiones de la denuncia de Píparo, el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) informó que «de inmediato se llevó adelante una requisa en la cárcel» donde está alojado Moreno y «se secuestró un teléfono móvil».
«El procedimiento se realizó en la Unidad 34 Melchor Romero, donde personal penitenciario incautó un celular no registrado que ya se puso a disposición de la fiscalía en turno. La reglamentación establece la prohibición de utilizar teléfonos móviles sin el debido registro y en ese caso solo permite la comunicación por la red social whatsapp», informó la Provincia.
Y agregó que «el interno Moreno no tiene registrado ningún celular, por lo que de confirmarse que él envió los mensajes, cometió un acto no permitido». La Justicia será que la investigue ahora si esos mensajes salieron o no del celular que le secuestraron al delincuente.
Al respecto, la ONG Usina de Justicia, junto con Fortalecidos por el Dolor, una asociación vecinal de San Martín, advirtieron que la resolución «pasó por alto que las unidades penitenciarias deben controlar las comunicaciones, tal como lo prevé la ley 12.256 de penal de la provincia de Buenos Aires».
En un comunicado de prensa, indicaron que «el uso indiscriminado de telefonía celular por los internos puede ser el medio para amedrentar o amenazar a los testigos y las víctimas de delitos, y hasta para organizar secuestros virtuales».
«Para comunicarse, los internos disponen de teléfonos públicos instalados en las cárceles donde se anticipa al destinatario que el llamado proviene de un establecimiento penitenciario», añadieron.
Asimismo, consideraron «alarmante que el protocolo haga un expreso ‘blanqueo’ de todos los celulares ya introducidos ilícitamente en las cárceles bonaerenses, puesto que como ‘disposición transitoria’, permite la ‘regularización’ de la ‘tenencia y utilización’ de los celulares que tuvieren consigo los internos, bajo el simple trámite de la registración por parte de la autoridad penitenciaria y sin que haya tomado ni la más mínima precaución para determinar la titularidad de esos dispositivos».
En el asalto a Píparo, ocurrido el 28 de julio de 2010, Moreno le disparó a quemarropa a la embarazada para robarle dinero que había ido a retirar con su mamá a una sucursal del Banco Santander Río en La Plata.
Carolina estaba de nueve meses y debió recibir una cesárea de urgencia: su bebé, Isidro, murió una semana más tarde. El asesino y otros cuatro cómplices fueron condenados en 2013 a perpetua.

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