El formoseño Ricardo Leiva es uno de los 16 árbitros que denuncia discriminación

La crisis del arbitraje argentino se refleja en los polémicos fallos de cada fin de semana. También, fuera de los márgenes del campo de juego. Y aunque Federico Beligoy asegura que los hombres del silbato están pasando “su mejor momento” (sic), la sensación que tiene el Director de Formación Arbitral está muy lejos de la realidad. Un conflicto gremial hace crujir la interna de los referís. Con jueces que aseguran ser discriminados por la AFA por pertenecer al SADRA (Sindicato de Arbitros de la República Argentina). Denuncian aprietes, corrupción, injuria laboral y hay una causa abierta en el Juzgado número 54. Son 16 y no son designados para dirigir, en algunos casos, hace un año.
Laureano Leiva, formoseño, no dirige desde febrero. También están Federico Cuello (Santa Fe) y Angel Ayala (Corrientes). Todos aportan lo suyo. Cuentan que son citados para las pruebas físicas y técnicas. También, para los exámenes médicos. Sin embargo, ninguno fue convocado para la pretemporada y mucho menos para el curso VAR.
Los 12 árbitros apartados cobran un sueldo de garantía de 23 mil pesos que representa el pago de dos partidos que no dirigen porque no son convocados. “Acá hay una cuestión alimentaria. Les están reduciendo el salario a más de la mitad. Hay una práctica desleal de la AFA. Los sacaron del circuito porque representan al SADRA”, dice Guillermo Marconi, secretario general del gremio.
De 11 mil afiliados, unos 800 renunciaron en masa. De los destacados, sólo Néstor Pitana y Hernán Maidana permanecen firmes junto a Marconi. “A ellos no se van a animar a tocarlos. Son los mejores para la FIFA”, dice el ex árbitro que se hizo cargo del sindicato en 1988. Eso sí, no integran la misma terna. “Si no estuvieran de viaje, hubieran venido acá para apoyar a sus compañeros”, aclara Marconi. Y abre el juego para que los jueces cuenten sus sensaciones.

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