El pádel busca volver a la actividad con nuevo protocolo de cuidados

El aislamiento obligatorio en el país a raíz del coronavirus produjo una gran caída de la economía, sobre todo de los comercios que no son considerados como primera necesidad. Es así como miles de trabajadores del ambiente del Pádel hoy transitan un momento complejo que perjudica el día a día de muchas familias y el ingreso cotidiano.
Ante la urgencia y con la intención de generar el debate y la vuelta a las canchas, los más de 3.000 clubes en la Argentina se unieron para generar la Unión Argentina de Trabajadores y Clubes de Pádel con el objetivo de presentar un proyecto ante el Ministerio de Turismo y Deportes, que encabeza Matías Lammens, para proponer cinco ejes que permitirían el normal desarrollo de los partidos: desinfección, ventilación, sistema de gestión, acceso y distanciamiento social.
Pablo Cesario, dueño de Guillón Pádel, ubicado en la ciudad del distrito de Esteban Echeverría, forma parte de esta nueva agrupación y expuso su valoración sobre esta puesta en marcha: “Me pareció una gran medida, es muy bueno y no se da en otros deportes en los cuales cada uno tira para su lado. Realmente espero que esto siga después de la cuarentena, que se puedan luchar otras cosas, para que el pádel sea olímpico o tener otra difusión mayor, porque en definitiva es el segundo deporte más practicado en el país”.

Pedido y avales

Uno de los principales respaldos del pedido por los partícipes del mundo del pádel es el visto bueno a través de un comunicado de la Federación Argentina de Medicina del Deporte (FAMADEP). En ese sentido, se proponen una serie de medidas para la vuelta a la práctica del deporte que tiene como ejes la desinfección, ventilación, sistema de gestión, acceso y el distanciamiento social.
“Lo que coincidimos entre todos es que el riesgo no será cero nunca, pero con un protocolo se reduce a lo mínimo esa problemática. La realidad es que haciendo una cola en el supermercado estás mucho más expuesto”, explicó Cesario.
Por otra parte, evaluó el panorama económico que viven los trabajadores del circuito: “Todas las que no sean actividades autorizadas por el Gobierno están sufriendo como el pádel. Lo que es esparcimiento sufre muchísimo, en lo personal me golpeó mucho porque los impuestos siguen estando y no existió una baja en los servicios”.

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