El verdadero mal…de la democracia

Lejos estamos de aquel pilar fundamental del derecho trazado por Ulpiano que brillantemente y sin cuestionamiento decía: «La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar (conceder) a cada uno lo suyo». Finalmente en Formosa se ha logrado el absolutismo fáctico. El poder Judicial se ha traicionado a sí mismo, se ha convertido en un aparato político que no sólo no equilibra, sino que también por ende se volvió anacrónico, profundamente injusto y por eso mismo, antidemocrático cual maquiavélica corporación transformándose así (con poquísimas y no tan honrosas excepciones) en un sistema lento, ineficaz, oneroso, patriarcal, temido, racista, clasista y arbitrario. O sea, por donde se lo mire, injusto; amparados por un gobierno que procura someter cuanto pueda para completar el disciplinamiento hacia una sociedad sumisa y con la cabeza baja.
Lejos quedó el poder judicial que debía ser equilibrador y garante de la armonía institucional custodio inclaudicable, inmutable y eterno la existencia de la justicia, la dignidad humana, el respeto ilimitado a los derechos humanos y la visión democrática excluyente del sistema político, ubicándose responsablemente por encima de los deseos de ciertos líderes y funcionarios del Ejecutivo. Por el contrario tenemos un poder judicial que, desde ningún punto de vista, parece demostrar proteger a las personas de esta sociedad más que a los intereses de la encumbrada clase política oficial reinante en nuestra provincia dejando ver, así, un sistema inmoral, que ya no se aguanta en la sociedad formoseña, generando en más de uno impulsos de venganza.
El abuso de poder se ha convertido en la norma, norma que viola y vulnera los derechos humanos, civiles y políticos de los ciudadanos ya que se ha utilizado al Poder Judicial como artimaña para justificar su aptitud para incurrir en reiteradas inconstitucionalidades con decisiones Judiciales ilegales e ilegítimas.
Nuestros jueces se han convertidos en seres supra legales, intocables, semi divinidades llenos de privilegios y licencias que ni siquiera pagan impuestos desde la cúspide donde deciden nuestro futuro causando perjuicio irreparable a los ciudadanos fomentando la discriminación, la violencia, la opresión y el empobrecimiento de todo un pueblo; definitivamente, esta realidad resuena en todos los confines de la provincia y frente a las cual, difícilmente, haya alguien dispuesto a negarla.
Claramente mi propósito con esta carta, no es otro que evidenciar una crisis de magnitudes gigantescas, pero lo hago desde la esperanza de que juntos podemos construir una sociedad donde no haya violencia, donde se respeten las instituciones, la división de poderes ya que sin división de poderes nunca habrá transparencia en las Instituciones, pero fundamentalmente, que se respete al ser «humano y sus derechos» ya que se ha desvirtuado hoy por hoy la frase «derechos humanos». Es nuestro deber alzar la voz cuando el sistema se basa en la discriminación, la violencia, la opresión y el empobrecimiento de todo un pueblo, simplemente no puedo mirar para el costado cuando se violan los derechos y la Constitución «delante de las narices»; no podemos permitir el uso de uno de los poderes del estado para causar daño y reforzar los mecanismos establecidos de dominación; no podemos permitir funcionarios que incumplen flagrantemente la Ley, inclusive a los que callan convirtiéndose en cómplices de esta injusticia por omisión; hay que adquirir conciencia, de una vez por todas, que permitiendo estos actos estamos siendo cómplices del atropello a la democracia poniéndose en juego la soberanía del pueblo y la expresión de su voluntad, con innegables y gravísimas consecuencias para la seguridad del país empujándonos, cada vez más, a una sociedad violenta y ensangrentada; no podemos permitir que la política partidaria se meta en el poder judicial teniendo relaciones carnales con los jueces y que nada
pase, como dando el ejemplo de que hay que matar al enemigo, atacando a una persona que según su parcializada y dirigida opinión es mala por el simple hecho de ejercer su derecho más fundamental que es reclamar lo que le corresponde.
Debemos claramente construir un orden institucional estable. Todos debemos exigir que se cumplan los derechos y que el poder se controle y controlar al poder.
Formosa es una provincia joven, y como tal se halla en pleno crecimiento, lamentablemente ha crecido para mal en algunos aspectos. Tantos años en el poder (ejecutivo, legislativo y judicial) de las mismas personas solo lleva al relajamiento y al vicio en su interacción causando un daño espantoso al sistema republicano que tanto decimos querer.
En lo personal, recientemente, me han causado mucho daño, a mí y a mis compañeros de trabajo de Canal 11 de Formosa, estos señores jueces de los que en general hablé con antelación, que en fallo del STJ que lleva el número de 5320 priorizan una cuestión «formal» por encima de la JUSTICIA MISMA desestimando mi causa de 14 años de lucha por mera formalidad, que ciertamente tampoco es tal, pero aún, a pesar de ese dolor y sufrimiento que me causaron, sigo teniendo esperanzas, esto definitivamente fortalece mis convicciones, confiando en DIOS fuente de toda razón y justicia,
Como reza el vapuleado preámbulo de nuestra carta magna, solo resta seguir adelante en cuanta instancia quede por transitar, contra viento y marea YO JAMÁS ME RENDIRÉ.
Lamentablemente a los formoseños ávidos, hoy ya sedientos de justicia solo nos queda buscarla en otras latitudes, ya que en nuestra amada Formosa estamos cautivos del VERDADERO MAL… DE LA DEMOCRACIA.

Guillermo Raúl Sánchez
DNI: 23711501
Empleado de Lapacho Canal 11

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