Europa intenta frenar la cuarta ola con restricciones y vacunas

En medio de la cuarta ola de la pandemia del coronavirus, los países europeos festejaron unas Pascuas con nuevas restricciones y una ralentización en los planes de vacunación, mientras las tasas de incidencia del virus decrecen en algunos territorios y se vuelven incontrolables en Francia.
Las autoridades sanitarias de Alemania informaron este domingo 12.196 nuevos casos de coronavirus, una reducción con respecto a los datos difundidos tanto este sábado como el pasado domingo, y que se traduce en un ligero descenso de la incidencia acumulada a siete días, que ronda los 127 casos por cada 100.000 habitantes.
Sin embargo, las autoridades alemanas aclararon que en torno a las vacaciones de Semana Santa suelen realizarse y notificarse menos pruebas.
La cifra total de casos documentados en Alemania desde el comienzo de la pandemia asciende a 2.885.386, en tanto que los fallecimientos derivados de ellos suman 76.963, según la agencia de noticias DPA.
Los servicios religiosos de Pascua se celebraron este domingo en muchas iglesias de Alemania con un número reducido de feligreses, el uso obligatorio de tapabocas y sin cantos comunes debido a las restricciones impuestas para evitar una propagación del coronavirus.
La situación en Países Bajos

Berlín declaró a Países Bajos -ex Holanda- como zona de alto riesgo por sus cifras especialmente elevadas de coronavirus y, por eso, las personas que lleguen desde ese país deberán presentar un test de coronavirus con resultado negativo para poder ingresar.
Países Bajos, que limita con Alemania, se suma así a República Checa, Polonia y Francia como países vecinos de alta incidencia con más de 200 nuevas infecciones por cada 100.000 habitantes en un plazo de siete días (incidencia en siete días).
A partir del martes, con la inclusión de los Países Bajos, 13 de los 26 socios de Alemania en la Unión Europea (UE) fueron declarados como zonas de alto riesgo y 13 total o parcialmente como zonas de riesgo.
Países Bajos, con una población de unos 17 millones de habitantes, se encuentran en confinamiento desde mediados de diciembre y a fines de enero se sumó un toque de queda nocturno.
Sin embargo, pese a estas medidas drásticas, el número de infecciones sigue en aumento y el Gobierno neerlandés ya anunció que por el momento no está previsto un relajamiento de las medidas.
En el último recuento del sábado se contabilizaron allí 7.682 nuevas infecciones, 413 más que el día anterior.

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