Falleció el maestro de actores Agustín Alezzo después de pasar un mes internado con coronavirus

Parecía que su estado de salud había mejorado. E, incluso, había recibido buenas noticias con respecto al futuro de su escuela de teatro. Sin embargo, en la tarde del jueves, se confirmó la noticia del fallecimiento de Agusín Alezzo. El director de actores, de 84 años, estaba internado en el Sanantorio de la Trinidad desde principios del mes de junio. Había llegado hasta allí a raíz de un cuadro de infección urinaria, pero por protocolo había sido sometido a un test de COVID-19 que le había dado positivo.
Alezzo nunca había manifestado síntomas de coronavirus antes de llegar al hospital, más allá de un estado febril. Y, aunque sí tuvo necesidad de utilizar un respirador artificial durante unas semanas, ya se lo habían retirado. De hecho, el pasado 6 de julio, Carlos Rottemberg publicó un tuit desde la cuenta de Multiteatro que decía: “Muy buena noticia: luego de más de un mes de internación en el sector de cuidados intensivos, el director teatral Agustín Alezzo fue trasladado hoy a una habitación común para continuar con su rehabilitación, superando el cuadro crítico que lo aquejaba”.
Sin embargo, apenas tres días después, el empresario le confirmó a Teleshow la triste noticia sobre la partida del director. “Estaba muy bien estos días. Ayer hablé por teléfono con él, fue su mejor día. Esto fue una cosa repentina, sucedió a horas del mediodía. Es increíble. Me van a dar un parte médico para explicar lo que pasó. Pero la verdad es que la luchó toda. Dio positivo en COVID-19 el mismo día que entró y pasó más de un mes. Pero, en su mejor momento, tuvo una mala noche y murió”, contó Rottemberg.
El comunicado del sanatorio, firmado por el doctor Roberto Froment, Jefe de Clínica Médica, aseguraba que Alezzo había ingresado “por un cuadro de neumonía grave por COVID-19″. E indicaba que, además de la asistencia respiratoria, se había utilizado en el director “plasma de convaleciente” y que se le habían administrado “corticoides y demás tratamientos habituales”. No obstante, el deceso, según el informe, se produjo luego de el paciente sufriera “shock séptico agravado por su estado de fragilidad”, lo que le terminó provocando un paro cardíaco.
Desde el entorno del director teatral, al conocerse la noticia de su internación, aseguraban que era probable que le hubieran ”bajado las defensas” producto del delicado momento emocional que estaba atravesando. Cabe recordar que, a raíz de la cuarentena, Alezzo había tenido que suspender la inauguración de la nueva sede de El Duende, su escuela de actuación que también funcionaba como sala de teatro independiente, y había manifestado su preocupación ante la posibilidad de tener que cerrarla definitivamente por falta de ingresos.
Pero, junto con la mejoría en su estado de salud, a fines de junio Alezzo había recibido la buena noticia de que la dirección del Instituto Nacional del Teatro (INT) había aprobado darle un premio honorífico a su trayectoria, que le permitirá sostener la Escuela de Formación Actoral que había fundado en 1966 y en la que había gestado a muchos de los mejores intérpretes de la Argentina.
¿Cómo fueron estos últimos meses para Alezzo? Rottemberg lo contó detalladamente. “La historia arranca en mayo, en realidad. Me llama Agustín, preocupado porque no pudo inaugurar su nueva escuela de teatro en la que invirtió todos sus ahorros, que abría con sus alumnos el 16 de marzo. Su preocupación era que esto estaba generándole un montón de deudas por no poder abrir, desde los alquileres hasta hasta los costos que tenía. Durante ese mes hicimos gestiones con el Gobierno y alguna nota periodística. El primero de junio, mientras estaba enfocado en lo económico, amanece con fiebre y viene este desenlace que termina en este mediodía. Es increíble, porque lo atendieron bárbaro, porque se jugó permanentemente a salir y porque salió”, señaló el empresario.
Y luego explicó como fueron los días de internación de Alezzo: “Quiero destacar a un profesor de su escuela, que no sólo lo llevó sino que estuvo acompañándolo todos los días hasta las 12 del mediodía de hoy, que murió: Federico Tombetti. Ese día le hicieron el hisopado y el martes 2 de junio ya se supo que era positivo. Entonces estuvo en la habitación hasta el día domingo 7 de junio, que empezó con problemas para respirar y se lo pasó a la sala de terapia intensiva, donde hubo que colocarle el respirador. Se bancó un mes de esa manera. Hace tres días publicamos un tuit diciendo que podía pasar a la habitación común. ¡Y pasó!. Prácticamente, ya estaba para el alta, a punto tal que se debatía si salía este fin de semana, por el feriado, o si se esperaba hasta el lunes”.
Finalmente, Rottemberg contó: “Ayer Federico, que estaba con él, me lo puso en el teléfono y Agustín me regaló el hecho de poder dialogar con unos minutos desde la cama, contento porque ya salía. Pero hoy a las 12 del mediodía dijo que no había pasado una buena noche. Y al ratito me llamó el Director de la clínica para contarme que finalmente había fallecido”.
Nacido el 15 de agosto de 1935 en Buenos Aires bajo el nombre de Agustín Andrés Oscar Alezzo, el director fue criado por su madre y sus padrinos, ya que su padre había muerto meses antes de su llegada al mundo. Ellos le inculcaron su amor por el teatro. De hecho, él mismo recordaba lo que le había sucedido un día en el que, con tan sólo tres años de edad, lo llevaron a ver una obra de adultos. “Me impresionó mucho y me quedaron imágenes de ese espectáculo”, había contado.
Alezzo se inició en la actuación en el año 1955. Pero, en 1972, decidió dedicarse de lleno a la dirección y la docencia, que era lo que más lo apasionaba. “Dirigir es una tarea extraordinaria porque significa crear un mundo en el escenario y dar clases significa seguir el crecimiento de una persona, que es algo también extraordinario”, decía.
Fue uno de los pioneros en utilizar el método Stanislavski en la Argentina. Y, a lo largo de su extensa trayectoria, dirigió más de 70 obras entre las que pueden mencionarse Las Brujas de Salem, con Alfredo Alcón y Leonor Manso, Yo soy mi propia mujer, con Julio Chávez, Romance de Lobos, también con Alcón, Master Class, con Norma Aleandro, El jardín de los cerezos, con María Rosa Gallo y Roberto Carnaghi y Jettatore!, de Gregorio Laferrere, por la que en 2013 se ganó el Premio Ace de Oro.
Muchos son los actores que se han formado junto Alezzo. Entre su lista de célebres alumnos, figuran nombres como Julio Chávez, Jorge Marrale, Alicia Bruzzo, Muriel Santa Ana, Leonardo Sbaraglia, Paola Krum y Oscar Martínez, entre otros. “No tengo una técnica. Acompaño un aprendizaje, observo las dificultades e intento enseñarles que sean orgánicos en escena, que no sean falsos”, explicaba Agustín.
La Asociación Argentina de Actores lo despidió con un texto que decía: “Con profundo dolor despedimos al maestro Agustín Alezzo, referente del teatro nacional, maestro de maestros y formador de varias generaciones de actrices, actores, directoras y directores. Estaba afiliado a nuestro sindicado desde hace 50 años, manteniendo un lazo de solidaridad, compromiso y activa participación cada vez que se lo convocaba. Por su Trayectoria Honorable, en 1999 recibió el Premio Podestá de la Asociación Argentina de Actores y el Senado de la Nación. Nuestras condolencias a sus familiares, amistades, alumnas/os y a quienes compartieron el trabajo con él”.

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