Fernández dijo que Villa Azul es el “ejemplo más claro de injusticia” y propuso “integrar” Argentina

El presidente Alberto Fernández afirmó que Villa Azul es el “ejemplo más claro de la injusticia” en el país, consideró que las personas “más necesitadas son las más solidarias” y ratificó que su gobierno trabajará para la construcción de una Argentina “integrada”.
“Villa Azul es el ejemplo más claro de la injusticia”, aseguró el jefe de Estado, en diálogo con la radio AM750, pero advirtió -sin embargo- que ese asentamiento también muestra la “capacidad” de cierta dirigencia.
En ese sentido, elogió al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, quien “se ocupó de que se convierta en un barrio, con calles, luz y cloacas” para los vecinos de la villa con jurisdicción en ese partido bonaerense, a diferencia de los que están encuadrados en los límites de Quilmes.
Es que ese barrio popular está habitado por unas 5.000 personas, de las cuales 3.000 tienen sus casas en el partido de Quilmes, donde se estableció un aislamiento obligatorio estricto a partir de los numerosos contagios de Covid-19, y otras 2.000 lo hacen en Avellaneda. “Cuando testeas a los que viven del lado de Avellaneda los contagios son mínimos y del otro son muchos”, lamentó Fernández, consultado sobre la gestión del ex intendente de Quilmes, Maximiliano Molina (Cambiemos).
Fernández insistió con que el barrio “es una prueba extraordinaria” que muestra la “enorme la diferencia en cuanto a condiciones de vida” durante una pandemia y planteó: “No es lo mismo vivir con agua potable, que sin ella”.
Pidió “entender que es imposible que en el siglo XXI haya gente viviendo en hacinamiento, sin agua”, en situaciones en las cuales a veces unas “40 personas tienen que compartir un baño” y reiteró que “lo mejor de la pandemia fue que dejó al descubierto esas injusticias”.
“Tenemos que darnos cuenta que vivimos en un país enormemente y francamente injusto; fue diseñado pensando en una cabeza, que es Buenos Aires, y con todo un país trabajando para exportar desde ese cuerpo; también hay un país central que produce soja y carnes y hay una enorme riqueza en torno a Buenos Aires, pero también hay un país periférico; yo quiero una Argentina que se integre”, expresó Fernández.
Dijo que su “mejor sueño es que quien nace alejado de Buenos Aires, no vea a Buenos Aires como una oportunidad, sino que encuentre esa oportunidad donde nació”, que allí se “eduque, trabaje y forme una familia y muera en el mismo lugar donde nació, después de haber sido feliz donde vivió”.
“Esa es una Argentina integrada”, graficó el Presidente y lamentó la posición de quienes esgrimen “pensamientos absolutos”, con los que “tergiversan y confunden las cosas” para aquellos que no pueden acceder a mucha información.
“¿Cómo se pueden decir estas cosas?”, se preguntó Fernández, cuando lo consultaron sobre la comparación de Villa Azul con el gueto de Varsovia, planteada en algunos medios de comunicación.
“Es una cosa increíble; tengo pena porque se tergiversan y se confunden las cosas y hay gente que no tiene la posibilidad de informarse y cree estas cosas y se impacienta y se inquieta”, reflexionó.
Fernández también marcó que la pandemia dejó ver “una sociedad que se legitimó a sí misma y cumplió la cuarentena” para evitar consecuencias mayores por causa del coronavirus y la “solidaridad” en los barrios populares.
“Los más necesitados son los más solidarios; quienes se ocupan de los merenderos y de los comedores, quienes usan su patio para dar de comer son los mismos que viven en el barrio”, declaró.
Más temprano, al encabezar en Bernal la bajada de la tunelera de Aysa, un sistema que proveerá agua a 2,5 millones de personas, Fernández había declarado: “Todos los que estamos acá somos un habitante más de Villa Azul, de la villa 1.1.14 y de cada barrio popular que hay en Argentina. Allí donde hay necesidad hay derechos que reponer”.

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