INDEC: las familias destinan el 22,8% de sus ingresos en alimentos y 14,5% en servicios públicos

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018 (ENGHo 2017-2018) que determinó que mientras el 22,8% del gasto se destina a la compra de alimentos y bebidas no alcohólicas, el 14,5% se utiliza para afrontar el pago de vivienda y servicios públicos. En tanto, el 14,4% se asigna a Transporte.
El 35% del gasto en alimentos se realiza en negocios especializados (panadería, carnicería, verdulería, etc.), mientras que el 25,2% en supermercados y el 19,3%, en autoservicios. Más del 80% de este gasto se efectúa en efectivo.
El resto de los gastos tienen una menor representación: Recreación y cultura (8,7%), Prendas de vestir y calzado (6,8%), Restaurantes y hoteles (6,6%), Salud (6,5%), Comunicaciones (5,2%), Equipamiento y mantenimiento del hogar (5,1%), Bienes y servicios varios (4,4%), Educación (3,1%) y Bebidas alcohólicas y tabaco (2,0%).
Si se analiza por regiones del país, la Patagonia y el Gran Buenos Aires (GBA) son las regiones con menor proporción de gasto en Alimentos y bebidas no alcohólicas del país. Noroeste y Noreste, en cambio, son las regiones con mayor peso de este rubro.
En tanto, el gasto en Transporte, que incluye tanto transporte público como el privado, es levemente superior en las regiones de Cuyo y Patagonia, fundamentalmente porque estas presentan una tasa de motorización (cantidad de hogares con al menos un automóvil) mayor al resto de las regiones.
En la división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles el gasto más alto se registra en Patagonia, donde el 24,3% de los hogares es inquilino.
En tanto, el presupuesto de los hogares del GBA se observa un mayor peso del gasto en Salud debido a que el 15,2% de su población paga una cobertura privada a través de una prepaga.
Del mismo modo, también en el GBA, la ENGHo muestra que el gasto en Educación alcanza el 4,3%, casi el doble que lo registrado en el resto de las regiones, lo que podría explicarse por la proporción de personas que asisten a establecimientos educativos de gestión privada (33,5%).
Finalmente, el GBA tiene el gasto medio más elevado del país y en su estructura de gastos se observa una mayor proporción del presupuesto en rubros como Restaurantes y hoteles, y un menor peso relativo de los alimentos.
Por otro lado, en los hogares que no tienen adultos mayores de 65 años y más, destinan el 5,1% del gasto de consumo a Salud. Este número asciende al 9,5% para hogares con un adulto mayor y a 14,2% cuando hay dos o más adultos mayores en el hogar.
Los hogares inquilinos destinan el 28,3% de su gasto de consumo a rubros relacionados con la vivienda: 13,8 puntos porcentuales más que la media nacional.
Además, el 69,4% de los gastos de consumo relevados en la ENGHo 2017-2018 se realiza en efectivo y el 19,4%, con tarjeta de crédito y tarjeta de débito.
Los montos de las compras realizadas a través de internet representan un porcentaje muy pequeño (3,5%) del gasto de consumo total. Sin embargo, el uso de internet se encuentra extendido en algunos gastos, como transporte de media y larga distancia (51,7%) y turismo (36,4%).
El operativo realizado en convenio con las direcciones provinciales de estadística, tuvo como objetivo actualizar la información acerca de los gastos y los ingresos de los hogares en la Argentina y sus características sociodemográficas.
La ENGHo 2017-2018 se realizó en todo el país, con cobertura en las localidades urbanas de 2.000 y más habitantes, a través de una muestra probabilística en 44.914 viviendas particulares a lo largo de 52 semanas de relevamiento.
Por primera vez se utilizó la estrategia de recolección de datos a través de instrumentos mixtos, combinando los cuestionarios en papel con otros administrados a través dispositivos móviles.
La actualización de resultados en base a este complejo operativo proporcionará información para el cálculo de las ponderaciones del índice de precios al consumidor (IPC) y para la actualización de las estructuras de las canastas de bienes y servicios que se emplean en la elaboración de las líneas de pobreza e indigencia.
También se utilizará para las estimaciones de las cuentas nacionales y ofrecerá información para el diseño de políticas públicas.

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