Juanse relató el día en que Mick Jagger quiso conquistar a su novia: “Llamó a la habitación, atendí yo, y le dije ‘te voy a matar’”

El líder de los Ratones Paranoicos estuvo en PH, el programa de Telefé, y contó una increíble anécdota con el cantante de los Rolling Stones.
Desde su participación en la segunda temporada de Masterchef Celebrity, donde sigue en carrera por la final del certamen, Juan Sebastián Juanse Gutiérrez dejó de ser una figura limitada al universo del rock nacional. Apoyado en su larga trayectoria como líder de Ratones Paranoicos, su comentada conversión religiosa y su buen andar en el gran éxito de la televisión ampliaron su radio de alcance y lo volvieron un personaje atractivo para todo tipo de audiencias.
Con estos antecedentes, el músico fue el gran protagonista de la última edición de PH Podemos Hablar, el clásico que conduce Andy Kusnetzoff en las noches de sábados de Telefe. Juanse compartió programa con la actriz Carmen Barbieri, ex compañera en el reality culinario, la modelo y conductora Sofía Zámolo y los humoristas Martín Campi Campilongo y Roberto Moldavsky.
Guiados por las preguntas del conductor, los invitados compartían diferentes experiencias durante la dinámica del “Punto de encuentro”. Cuando la consigna interpeló a aquellos que habían conocido a los ídolos, Juanse dio un paso al frente con muchas historias para contar. Primero hizo un repaso de su entrañable relación con Luis Alberto Spinetta, de quien fue fan durante la adolescencia y terminó siendo amigo hasta sus últimos días.
El recorrido llevó a diferentes anécdotas con músicos de otras latitudes. Conocido el vínculo de la banda con los Rolling Stones, Juanse habló de su relación con el guitarrista Keith Richards, de quien fue anfitrión en 1992 en su primera visita al país, y del primer manager de los británicos, Andrew Loog Oldham, que también fue productor de algunos discos los Ratones Paranoicos y colabora en su último trabajo solista. Cuando parecía que terminaba su anecdotario, Andy preguntó por una situación particular que lo obligó a continuar.
“¿Es verdad que Jagger preguntó por tu mujer?”, lo sorprendió el conductor de Perros de la calle. “No hablemos de eso”, respondió el músico, exagerando la incomodidad pero validando la pregunta. Efectivamente, tal situación había ocurrido y pasó a dar detalles. Fue en Buenos Aires, cuando los británicos se hospedaron en el mismo hotel en el que estaba Juanse y su pareja, Julie. “Estaba mi mujer con una amiga y cae este muerto. La vio a Julie y se saludaron”, relató irónico el cantante. Pero la cosa no terminó allí. Mick dio media vuelta y se fue directo a recepción para averiguar en qué habitación estaba la mujer que acababa de saludar.
La siguiente secuencia tuvo lugar en una de las habitaciones del hotel. Juanse y Julie estaban acostados mirando televisión y de repente sonó el teléfono. Atendió Juanse y del otro lado de la línea estaba el cantante de la banda que había escuchado tantas veces, aunque de entrada no lo reconoció. El líder de los Ratones narró la situación con su reconocida capacidad para imitar voces. “Hello, ¿is Julie there?” (”Hola, ¿está Julie ahí?”), dijo impostando el tono. “Tenía una voz de esas tipo Ante Garmaz”, agregó con una mueca de desdén.
Juanse quiso saber quién preguntaba por su mujer, y la respuesta lo tomó por sorpresa. “Is the Rolling Stone’s singer” (”Soy el cantante de los Rolling Stones”), se presentó el mismísimo Mick Jagger. “Te voy a matar”, masticó Juanse y se dispuso a salir del cuarto en busca de su ídolo, pero no precisamente para pedirle un autógrafo. Afortunadamente, la cosa no pasó a mayores y la situación fue tranquilizándose de a poco. “Se dio cuenta, nos llamó y fuimos los dos a estar un rato con él”, explicó.
“¿Se te pasó?”, preguntó Andy, y la respuesta sorprendió a todos los presentes. “A mí se me pasó, pero a él, no. El se enojó”, señaló el paranoico. “Lo peor de todo es que yo me había hecho un poco amigo de Keith, y se armó el grupo de Keith contra el grupo del otro”, relató Juanse, sin querer nombrar a su adversario y tomando claramente partido en el superclásico de la interna stone. “¡Era la grieta!”, interpretó el conductor. “Se salvó de que le haga yo una grieta”, respondió rapido de reflejos el autor del “Rock del gato”.

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