La final fue de Gimnasia: sacó a Platense y se metió en el F8

Con un segundo cuarto perfecto, un Barreiro revulsivo y la sabiduría de Seba Orresta, Comodoro se metió en la siguiente fase del Súper 20 y dejó afuera al Calamar. Las claves del triunfo.
Se jugaba una final en el Microestadio Ciudad de Vicente López, y definitivamente no defraudó. Platense y Gimnasia regalaron un partidazo donde el que ganaba aseguraba su lugar en la siguiente instancia, a pesar del resultado que obtuviese Ferro en el Pando en su visita a San Lorenzo. Así, los de Comodoro Rivadavia tuvieron un segundo cuarto descomunal, donde llegaron a sacar 18 (40-22 con 3 minutos y medio por jugar) -después de remontar un 15-6 en el primer parcial-, diferencia que se volvió inalcanzable para el Calamar.
¿Qué pasó en ese pasaje del segundo capítulo? La intensidad defensiva que inyectó Barreiro desde su ingreso en los primeros 10′. El Pipi fue el revulsivo (como viene siéndolo en este Súper 20). Fue la adrenalina que necesitaban los dirigidos por Villagrán para asentarse en el parquet y pasar a dominar. Y así fue: tapones, rebotes, asistencias y puntos del nacido en Cañuelas. Terminó con 12 tantos y 16 rebotes. Un show de Agustín que se sintió como en su casa, impidiendo que Platense pudiera plasmar su principal idea de juego como son los ataques rápidos en transición.
Eso le costó caro al Cholo Vázquez y sus jugadores. Anotaron tan sólo dos puntos en 8’24», un doble de Lugli en la primera acción de ese parcial, pero le terminó saliendo barato a mediano plazo, porque Goldenberg y Bernardini se las arreglaron para que la primera mitad finalice con 12 de distancia en el marcador (44-32).
En el segundo tiempo, Platense fue por todo, comenzó con el pie derecho y se le abrió el aro, ese que estuvo cerrado en los primeros veinte; pero además se plantó en zona atrás, ajustando con Barreiro, lo que le dificultó la tarea a Gimnasia para anotar. El que apareció en ese momento fue el cubano Yoanki Mencía (18 puntos y 4/4 en 3P), y de a poquito fue surgiendo la figura de Seba Orresta, que se encargó de enfriar el juego cuando el Verde ya estaba al frente, y jugando, y haciendo jugar, terminó como el máximo artillero de la noche, con 19 unidades, para que los de Villagrán obtengan su boleto al Final 8.
Yendo a los números, las principales diferencias estuvieron en los rebotes (36 para GECR y 24 para Platense), y en los puntos en la pintura, donde Gimnasia sumó 28, y el Calamar sólo 16. Estadísticas que marcan que la final en Vicente López fue de Gimnasia, que jugará el F8 como lo marca su historia.

San Lorenzo triunfó,
pero Ferro se clasificó

El conjunto de Boedo venció por 72-71 a los de Caballito, que se beneficiaron de la caída de Platense para clasificar. Sandes fue la figura del local con 15 puntos y 11 rebotes.
San Lorenzo se hizo fuerte en el cierre de la fase regular y venció a Ferro por 72-71. Sin embargo, los de Caballito clasificaron a la Final 8 luego de la derrota de Platense. Matías Sandes fue la figura del ganador con 15 puntos y 11 rebotes, mientras que Theo Metzger fue el mejor de los visitantes con 21 unidades y 8 recobres.
El primer tiempo fue parejo, con unos minutos iniciales donde ambos se mostraron muy imprecisos y no encontraban el ritmo. Ferro que se apoyó en Gallegos y Metzger a partir de su buen porcentaje de tres puntos. Del lado de los de Boedo, la presencia de Sandes en la pintura fue la clave para mantenerse cerca, aunque la visita llegó al entretiempo en ventaja por 34 a 29.
En el segundo tiempo se vio un San Lorenzo más intenso en defensa y efectivo para correr la cancha. Así, a la figura de Sandes se agregaron Pérez desde la base, Cerminato, y Rutenberg, con presencia en el rebote y la defensa también. En los diez minutos finales, Corzo se encendió y le permitió sacar una pequeña diferencia, ante un Ferro que encontró soluciones con Metzger, Gallegos y Torresi.

En el minuto final, el Cuervo había sacado ocho de ventaja gracias a dos triples de Corzo. Sin embargo, el Verde no se entregó y se mantuvo en partido con un triple de Metzger y un doble de Latarza. En los instantes finales, Gallegos penetró, Sandes lo tapó, Spano tomó la bola en el rebote ofensivo y recibió falta del interno local. Ya en la soledad de la línea, el base falló el primer libre y convirtió el segundo, que no le alcanzó a su equipo y San Lorenzo festejó el triunfo por 72-71.

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