La lluvia, un gran alivio

La lluvia fue un bálsamo para nuestros campos, Dios respondió al reclamo de miles de campesinos, pero el gobierno nos regaló la reprimenda de la ingratitud. Nuestras vacas agonizaron arrodilladas en el barro ante la tremenda situación de sequía, pero hoy los campesinos podemos estar más tranquilos con este alivio de agua.

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