La UBA se mantuvo entre las 10 mejores de Latinoamérica: cómo les fue a las otras universidades argentinas

Una vez más, la Universidad de Buenos Aires revalidó su posición como una de las mejores universidades de Latinoamérica. Al igual que el año pasado, se mantuvo en la octava posición en una nueva edición del ranking QS por regiones, uno de los más consultados en el sector.

De un año a otro hubo plena estabilidad en la clasificación. De hecho, son las mismas universidades las que integran el top 10. Son tres instituciones brasileñas (San Pablo, UNICAMP Y Río de Janeiro), dos de México (el Tecnológico de Monterrey y la UNAM), dos de Chile (la Universidad Católica y la Universidad de Chile), dos de Colombia (los Andes y la Nacional de Colombia) y la UBA de Argentina.

“Si observamos a todo el sector de educación superior argentino como un todo, la tendencia es regresiva. Más universidades argentinas bajaron de puesto (19) de las que subieron (11) o se han mantenido estables (11). También existe una brecha mayor entre la mejor universidad de Argentina (la UBA) y la segunda mejor universidad de Argentina (Universidad Nacional de La Plata, 21) que en cualquier otra nación importante de América Latina. Brasil, Chile, Colombia y México tienen más universidades entre las 20 principales que Argentina. En este sentido, hay mucho potencial para que las universidades argentinas mejoren”, señaló Jack Moran, especialista de QS.

Como sucede cada año, en los rankings de QS se presenta una peculiaridad. La UBA se consolida como la mejor de Latinoamérica en la clasificación general, pero en el segmento de la región cae algunos puestos. Sucede que las metodologías que se aplican son diferentes.

En primer lugar, el ranking general pondera más la reputación académica, donde la UBA se destaca especialmente. Del mismo modo, el regional incluye un ítem de cantidad de profesores con doctorados, donde casi todas las universidades argentinas son limitadas en la comparación. Por último, hay una valoración extra a la investigación y participación en redes internacionales.

Al respecto de la posición de la UBA, su rector Alberto Barbieri expresó: “Para todos y todas las que trabajamos por la educación pública es un orgullo que la UBA sea evaluada en las mejores posiciones globales, pero estos resultados también revelan la necesidad de priorizar la inversión en educación e investigación para continuar fortaleciendo y desarrollando nuestro sistema de científico. Si algo demostró la situación actual es que la herramienta más importante que tuvimos cómo sociedad para enfrentar la pandemia fue la ciencia y el conocimiento”.

Más allá de la casa de estudios porteña, las universidades argentinas mostraron una tendencia descendente este año. En total, son 42 las instituciones que ingresaron al ranking de entre 410 universidades latinoamericanas. Brasil es por mucho la que posicionó más universidades (94) y le siguen México (66), Colombia (60) y recién Argentina.

“Las universidades argentinas no parecen estar ganando la confianza de la comunidad académica global. Solo seis lograron puntajes entre las 50 mejores en nuestra métrica de reputación académica. Esto es menos que Colombia (7), Chile (8) y Brasil y México (10). Los resultados reflejan las dificultades económicas que ha sufrido la comunidad investigadora argentina desde 2015: escasa financiación, pocas oportunidades laborales para los investigadores y disminución de la inversión en investigación y desarrollo. Nuestro indicador de productividad de la investigación solo encuentra una universidad argentina (Di Tella) entre las 50 mejores de América Latina. Es un claro ejemplo del trabajo que hay que hacer para que las universidades argentinas sean más competitivas”, explicó Moran.

Como dato positivo, el investigador destacó la performance de las universidades argentinas en el indicador de reputación de los empleadores. “Siete universidades argentinas se encuentran entre las 50 mejores de la región. Esto es significativamente más alto que las dos de Brasil y las dos que alcanza México. En comparación con los competidores regionales, los empleadores aún expresan un nivel alto de confianza en los graduados de Argentina”.

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