Martita Fort y el increíble parecido con su papá, Ricardo: «Lo que se hereda no se roba»

La hija del mediático fallecido en el 2013 compartió una foto en la que se compara con el chocolatero y consiguió miles de «Me gusta».
«Lo que se hereda no se roba», escribió Martita Fort, la hija de Ricardo, en su cuenta de Instagram, junto con una foto de ella y de su papá en la que muestra su impresionante parecido. Se trata de dos imágenes en primerísimo primer plano en las que ambos lucen una capucha negra y un delineado en sus ojos que deja ver sus miradas verdes desafiantes.
De inmediato el posteo de la melliza de Felipe consiguió más de sesenta mil «Me gusta» y mil comentarios. «Nice», escribió el sobrino del mediático que acaba de lanzarse como cantante, Thomás Fort.
«Cómo se extraña al comandante», «Tu viejo era único», «Era una joyita de la Tv», «Qué amor», «Te amo, sos hermosa», «Linda como tu papá princesa», «En tu mirada veo a tu papi» y «Foto épica», fueron algunas de la cosas que le dijeron los usuarios.
Martita tiene quince años; ella y su hermano Felipe nacieron en Estados Unidos gracias al método de suborgación de vientre. Su nombre lo eligió su papá, en honor a su madre, Marta Campa.
Fanática de Michael Jackson y de Boca, en una entrevista que dio con Gente hace un tiempo dijo que una vez que sea mayor de edad quiere irse a vivir a Miami, como su papá. Pero no solo eso hace que sea su fiel calco. «Siempre le digo: ‘¡Sos igual a tu papá!’, porque se enoja, se ríe, se vuelve a enojar y a reír», había contado Gustavo Martínez, tutor legal de la adolescente, hace un tiempo a Teleshow.
En la misma nota, ella también dijo que quería tener hijos: «Pero recién a los 35, como mi papá», aclaró, y hasta había confesado que al igual que su progenitor quería operarse la nariz.
La joven tiene casi 400 mil seguidores en Instagram, es toda una influencer. Extrovertida y decidida, es sin dudas su «papá en versión mujer», como ella misma se definió en una charla.
Desde muy joven Ricardo quería ser papá, deseo que pudo concretar recién a sus 35 gracias al método de subrogación que realizó en Estados Unidos. Alguna vez recordó cómo se enteró de la llegada de los mellizos al mundo: «Me llamaron para decirme que la subrogante había roto bolsa, ese mismo domingo volé solo porque Gustavo no podía ir y presencié el parto, fue cesárea, les corté el cordón».
El ex Bailando recorrió en soledad el camino que lo llevaría a formar una familia, pero su papá lo ayudó. «Estábamos en Alemania para ir juntos a una exposición de chocolates en Colonia. Le mostré la carpeta explicativa que me habían dado en la clínica. Se quedó callado. Repetí toda la historia y a la segunda vez me dijo que sí. Y me dio la plata… Mi viejo me regaló lo más importante que tengo en la vida: mis hijos», contó alguna vez.
Los bebés, hoy adolescentes, nacieron en Los Ángeles, antes de término, por lo que tuvieron que estar unos días en incubadora. Durante aquellas largas jornadas Ricardo no se movió de su lado y una vez que los pequeños llegaron al peso suficiente para ser dados de alta, los tres volaron a Miami, donde se instalaron temporalmente hasta que estuvieron los papeles para regresar a la Argentina.
Como si supiera que partiría joven, meses antes de morir el chocolatero hizo un poder a través del cual dejaba como tutor legal de los chicos si a él le pasaba algo a su ex pareja y amigo de toda la vida, Gustavo Martínez.
Actualmente los mellizos viven con Martínez en el mismo departamento que compartían con su papá. Además del personal trainer los cuida Marisa, la ex Leona y niñera de ellos de toda la vida.

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