Olivera pidió «una dosis de creatividad» para que la Ciudad cuente con un balneario

El concejal Fabián Olivera volvió a visitar la Laguna Oca, donde dialogó con algunos visitantes, quienes se mostraron contrariados ante la imposibilidad de ingresar al espejo de agua, tras lo cual «pidió aprovechar con inteligencia y practicidad los recursos naturales que tenemos en Formosa».
«Se trata de una triste realidad que se repite todos los años, y nada se hizo de fondo para aprovechar estructuralmente el lugar pensando en la altísima demanda que tiene, ante una persistente reacción oficial, donde el Estado sigue mostrándose muy incompetente para aprovechar un verdadero paraíso terrenal en Formosa», advirtió.
«¿Por qué no hay baños, duchas, estructuras comerciales permanentes que ofrezcan bebidas y la gastronomía de ocasión, para las cuales se pueden licitar los espacios, con la posibilidad concreta de trabajo para mucha gente y el control respectivo de lo que se consume?», interrogó Olivera, con tono de reproche.
«Hay un Ministerio de Turismo en Formosa, pero lo concreto es que si no se aprovecha al principal recurso natural que tenemos, es porque sobra incapacidad y también las mentiras, cuando se habla de un plan turístico en Formosa», amplió.
«En todo el país, existen infraestructuras que apuntan a dar respuestas a sus pobladores, aprovechando al recurso hídrico más cercano; edificios que contengan baños apropiados, agua potable en red para duchas y la higiene personal, cambiadores y un empleo comercial apropiado para el expendio de bebidas refrescantes y la gastronomía liviana», graficó.
«El lugar puede ser utilizado para otro tipo de entretenimiento familiar, como eventos deportivos, culturales y musicales, en diferentes espacios del tiempo del día; pero sin la infraestructura adecuada todo se complica», añadió.
«El Gobierno provincial cuenta con los medios técnicos y económicos para resolver los problemas que impiden que la laguna sea usada con más frecuencia, para que la gente disfrute del agua cuando lo desee», consideró.
«Como en otros casos, acá hay desinterés e insensibilidad; no se puede hablar de una ciudad turística y no proyectar las condiciones mínimas para atraer al viajero, ofreciéndole la comodidad y la atracción que debe obtenerse del río», reafirmó.

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