Piden protección de la totora y hoja de palma para que artesanos originarios tengan acceso a la materia prima

En el marco de la conmemoración del día del Respeto a la Diversidad Cultural, en la página de los Docentes Autoconvocados (http://www.gdafsa.com.ar/) publicaron una entrevista a Fidel González Placido, maestro de la modalidad MEMA del Jardín de Infantes Nº 21 del barrio Namqom, quien sostuvo que pese a la existencia de legislaciones que resguardan sus derechos, las comunidades a diario son discriminadas y van perdiendo esencia de su cultura. Expuso que también está latente la necesidad de proteger la hoja de palma y la totora, materia prima indispensable para los artesanos que realizan una práctica ancestral como lo es la cestería.
Vale decir que González Placido es una persona comprometida con la educación y la defensa de la cultura. El nació en dicha comunidad hace 40 años, y creció en el seno de una familia de artesanos; hizo la escolarización completa en las instituciones educativas de allí; y es uno de los impulsores del Estatuto del Centro de Estudiantes del Colegio Secundario, donde además en su momento obtuvo la presidencia.
Al comenzar la entrevista, el mismo dijo que «el 12 de octubre no es una fecha para celebrar, sino más bien para reflexionar en torno a la situación de las comunidades, a su cultura, historia y sus derechos».
Seguidamente, aseveró que en la actualidad su comunidad no puede ejercer practicas milenarias porque los espacios y las actividades se ven limitadas. Hizo referencia entonces a que existe una necesidad de protección de la materia prima para realizar artesanías, donde comentó que los artesanos que trabajan con la totora y la hoja de palma no pueden acceder a la materia prima porque los lugares están privatizados y por lo tanto cerrados con carteles que prohíben el paso.
«La totora sale en las lagunas, los esteros y zanjones que están al costado de la ruta y para que las artesanas y artesanos no puedan sacar la materia prima muchas veces mandan a quemar esos lugares, es por eso que nos preocupa, queremos que se cuide la materia prima donde actualmente se sigue realizando la cestería», indicó.
Para él es necesario y urgente que el Estado Provincial o Municipal saque una ordenanza o ley para protección de los bancos de totora, que sean considerados un patrimonio para las comunidades indígenas que practican la cestería.
A la vez, la palma únicamente se consigue en los campos que en su mayoría son propiedad privada. Entonces, considerando que no tienen una reserva de recursos naturales piden que se les garantice el acceso a la materia prima, para que también puedan sacar leña. Son prácticas que, según Fidel, se van perdiendo porque les van sacando espacios, se achican sus terrenos y no pueden desempeñarse en torno a su cultura.
Según recordó en el año 2010 se presentó una propuesta ante el Instituto de Comunidades Aborígenes (ICA) donde hacían mención a poder contar con un lugar para recolección de materia prima, pero todo quedó en un mero proyecto que no avanzó más allá de la mesa de entrada.

Actividades restringidas

Por otro lado, lanzó que no solo existe limitación en cuanto a los espacios sino también a las actividades que llevan adelante porque tampoco pueden realizar la caza ya que si son descubiertos por Gendarmería Nacional o Fauna les secuestran sus herramientas y también la carne del animal; cuestiona en este sentido que no hay ningún programa o ley que les permita practicar la cultura ancestral milenaria a través de la carne silvestre, recolección de frutos, etc.
«Cómo podemos mantener nuestra cultura así, si nos están limitando. Con las restricciones y quita de los espacios hay actividades que los jóvenes ya no practican», advirtió.

Pérdida de la lengua materna

A continuación, algo no menos importante que preocupa a los actores de la Comunidad es la pérdida de la lengua materna de las nuevas generaciones, donde Fidel cree que sucede porque en el hogar se dejó de practicar la oralidad. «Estoy trabajado en el Jardín de Infantes, específicamente con los nenes de sala de 4, y lo que noto con inquietud es que el 80% de los niños habla el castellano, y solo un 20% en qom. Es un gran desafío para nosotros como docentes enseñarles y mantener la lengua materna que se va perdiendo», dijo.
Por último, el hombre evidenció la importancia de avanzar en estrategias para lograr la inclusión, porque insiste en que todavía falta mucho en cuanto a las empatías y aceptaciones de las características de las diversas culturas, y para ello ayudaría en gran escala que existan políticas concretas por parte del Estado, pero que las mismas sean pensadas en torno al bienestar y derechos de los pueblos indígenas. «También los medios de comunicación cumplen un rol fundamental donde deben visibilizar a las comunidades y sus culturas, generando así un espacio de concientización y reflexión de la diversidad de nuestro país», cerró diciendo.

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