«Tenemos una herida que no va a cerrar jamás, es un dolor que el combatiente tiene toda su vida»

Al celebrarse ayer 44 años del ataque al Regimiento de Infantería Monte 29, visitaron el piso de «Expres en Radio» Ricardo Valdez, Florencio Mendoza y Guillermo Trinidad, algunos de los soldados que ese fatídico día estuvieron cumpliendo con el Servicio Militar Obligatorio cuando fueron atacados sorpresivamente por Montoneros en un enfrentamiento que dejó 12 soldados muertos y relataron cómo viven cada aniversario del ataque, siendo más especial el de ayer debido a que el presidente Mauricio Macri anunció un resarcimiento económico para familiares de los caídos.
Valdez comenzó contando que como cada aniversario, acuden temprano en la mañana al cementerio Virgen del Carmen para entregar una ofrenda floral a los soldados abatidos que allí descansan y relató que en esta fecha los sentimientos se le mezclan entre tristeza y alegría. «Es un día especial de sentimientos ambiguos, por ratos estamos contentos, por ratos tristes porque es un aniversario más del cobarde ataque de guerrilleros que dieron muerte a nuestros camaradas soldados y a profesionales del Ejército Argentino», contó y aseguró que «a nuestros camaradas que fallecieron les tocó porque les tenía que tocar, en un enfrentamiento siempre hay quien pierde la vida, quien resulta herido y otros ilesos, eso nosotros no podemos calificar porqué pero siempre se da en todos estos temas de conflictos armados donde resulta así, no hay otra forma».
De la misma forma señaló que «éramos soldados conscriptos, militares porque en aquel entonces la ley decía que el soldado desde el momento de su incorporación también era militar, en ese momento no estábamos esperando el ataque pero el soldado estaba preparado para el combate porque así resultó, fueron de sorpresa los ataques a distintos objetivos, dentro del Regimiento fueron simultáneos sin darnos ninguna oportunidad, el rival nunca va a dar oportunidad, pero pudimos reponernos de la sorpresa inicial y repeler ese ataque, lo hicimos en defensa de las instituciones, de nuestra vida y con armas legales de la nación no como lo hicieron esos delincuentes con armas ilegales porque seguro esas armas ni siquiera eran propiedad de ellos».
«Hoy es un día donde hay sentimientos de mucho orgullo por haber defendido como corresponde a un soldado de la nación las instituciones y nuestro lugar de trabajo el Ejército Argentino y el otro sentimiento es de ponernos tristes porque es un aniversario de un hecho donde perdimos a nuestros camaradas y hubo una gran cantidad de heridos de los cuales hoy algunos ya fallecieron a consecuencia de eso y otros todavía están sufriendo la consecuencia de haber sido heridos por delincuentes que vinieron a hacerlo», recordó.
Asimismo aseveró que «esa es una herida que no cierra y no va a cerrar jamás con ningún tipo de reparación ni resarcimiento, eso no va a hacer cerrar el dolor que el combatiente tiene en su vida», admitió.
Se refirió en ese marco a que muchas veces tienen sueños que los perturban donde los atacan con armas, «esa secuela vamos a llevar hasta el último día de nuestras vidas, después de este hecho nunca fuimos atendidos por psicólogos, psiquiatras más que por nuestros medios después de 30 años y en los primeros tiempos según nos dijeron los profesionales, uno se puede recuperar, pero después de varios años es imposible, es por eso que vivimos medicados con los psiquiatras para poder llevar un poco mejor nuestras vidas y poder descansar pero aun así hay días o noches donde uno no puede estar tranquilo, que está en la memoria ese hecho, esas son las secuelas que nos quedaron», lamentó Valdez.
Seguidamente el otro ex soldado, Florencio Mendoza contó cómo vive cada aniversario del ataque. «A este día lo pasamos recordando lo que vivimos, uno se siente triste, solo, porque pasó mucho tiempo y no teníamos medios o por las circunstancias teníamos que tener una atención de psicólogos y nunca tuvimos, hoy ya es tarde, pero seguimos luchando», explicó.
En ese marco relató en qué lugar del RIM se encontraba cuando los Montoneros llegaron a atacar. «Cuando ocurrió el ataque yo tendría que estar descansando dentro del comando, en ese momento del descanso le estaba cortando el pelo a un compañero en un pasillo, yo estaba al lado del soldado Luna, que era el cuartelero y que fue quien recibió el primer impacto, es inexplicable lo que pasó porque yo estaba con varios compañeros alrededor, entre ellos Luna que es el primero al que le dan, después le disparan al otro y al otro y yo salí ileso, la bala me rozó, al ratito llega el jefe de compañía, organizó el tema y salimos a auxiliar los heridos, en ese momento no sé qué me pasó, me descompuse, me llevaron a sanidad, me recuperé y volví a la compañía, ahí me saqué el blusón que le decíamos en esa época y me encontré dos impactos, me pegaron dos balas, pero solo en la ropa, no en el cuerpo, yo estaba en el medio y eso que abatían con 3 pistolas ametralladoras, eran 3 tiradores, en ese momento la muerte estuvo al lado mío, no me llegó, eso no me dejó dormir mucho tiempo, creo que sufrí cuando estaba llevando los cuerpos de los soldados a la sala de velación, creería que eso fue lo que me descompuso», señaló.
También Guillermo Trinidad brindó su testimonio sobre lo ocurrido y contó que tras el ataque se fue a vivir a Buenos Aires y no regresó más a Formosa hasta hace unos años. «Cuando yo salí del cuartel no volví nunca más, vivo en Buenos Aires desde hace 30 años, se me ocurrió venir y encontré un montón de cosas que me hicieron recordar los momentos que habíamos pasado. Ese día del ataque yo estaba de guardia cerca del mástil con la ametralladora, cuando llegó la camioneta ya nos venían tirando desde atrás, cuando pasó la camioneta supongo que tampoco era mi hora porque quedaron balas por los árboles, cuando la camioneta quedó frente a la sala de guardia de descanso se bajaron estos hombres, me di cuenta que eran guerrilleros pero ya empezaron los tiros, yo también empecé a disparar», recordó.
«Tuve miedo, pero fue como que me superó, ya empezando a disparar me pasó eso y dije que tenía que defender, fue lo primero que hice», relató Trinidad. «Disparé muy poco tiempo porque ya veíamos que los guerrilleros se iban tirando al piso, se levantaban, daban vuelta y volvían a tirar. Había balas por todos lados, habrán sido 25 minutos de balacera, escuchaba ruidos por el piso, el zumbido del cemento por las balas, el ruido en los árboles y una balacera continúa fue lo que sentía, yo calculé unos 20 minutos. Los primeros 5 segundos me asusté, pensé que podía morir, pero después ya no, miedo de que me maten ya no tuve», acotó.
En otro tramo Valdez valoró el reconocimiento del presidente Macri a los familiares de los caídos y pidió que el mismo se haga efectivo lo más rápido posible. «Vemos con mucha satisfacción esto porque ningún gobierno respondió a nuestras solicitudes, a todos les escribimos, les hicimos llegar nuestro pedido, algunos nos contestaron esquivando el tema, otros directamente no contestaron y ahora escuchamos el anuncio y esperamos que se concrete lo más rápido posible porque venimos esperamos desde hace años, yo quiero que sea lo más rápido para que sobre todo las madres de los soldados caídos se enteren de que sus hijos que ofrendaron su vida en defender la nación argentino fueron reconocidos».
«A veces empiezo a analizar porqué no se nos reconoce y saco la conclusión de que la Argentina a sus defensores de democracia los abandona siempre, somos condenados los que defendemos instituciones», lamentó.

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