Tenía cinco años, lo descuartizaron y lo quemaron, pero todavía nadie reclamó

Hace casi un mes un grupo de trabajadores que sacaba basura de un baldío de la ciudad de Rosario dejó expuesta una macabra postal que todavía, más de 20 días después, no tiene explicación.
Las partes desmembradas y semicalcinadas de un chico de no más de cinco años aparecieron entre los residuos pero aún esos restos no tienen nombre. Nadie lo reclamó, no existen denuncias por la desaparición de ningún menor en la zona. Tampoco hubo testigos que escucharan o vieran algo y la causa está estancada.
Ni siquiera, según confirmó una fuente cercana a la causa a Perfil, se pudo determinar si el cuerpo pertenecía a un nene o a una nena para avanzar en la identificación. El desconcierto es tal, que los investigadores piden la colaboración de la población para obtener información a cambio de la más absoluta confidencialidad.
“Quien pueda aportar datos puede presentarse en la Unidad de Homicidios Dolosos, sita en calle Sarmiento 2850 en el Centro de Justicia Penal, comunicarse al 911 o al Facebook Oficial de Fiscalía, buscando como Fiscalía Regional Segunda Circunscripción”, expresa el comunicado.
Aunque no pueden descartar ninguna hipótesis, por lo bajo crece la sospecha de que exista alguna conexión entre el caso del chico que nadie reclama y un triple crimen ocurrido a unas ocho cuadras de distancia del basural apenas 10 días antes de que encontraran los restos del menor.
Detrás de esa masacre, en la que acribillaron a una pareja y a su hija de apenas un año y medio, había un claro ajuste de cuentas vinculado a la pelea por el control del negocio de la droga que castiga a la ciudad desde hace años y cada vez con más crueldad.
La cercanía entre un caso y el otro, en tiempo y espacio, no resulta casual para los investigadores que intentan, casi sin pistas, avanzar con la causa. En ese sentido, especulan, la falta de denuncia por parte de los familiares del menor sobre su desaparición responde a que se verían obligados a exponerse y explicar cosas que quizás podrían comprometerlos. En dos palabras: al miedo.

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