UIA y CGT ya negocian en secreto un bono salarial

inario para trabajadores del sector privado. Se trata de un cónclave pautado con un puñado de referentes de ambas centrales que, según sus protagonistas, sólo registra como antecedente la instancia del denominado Diálogo Argentino en los días previos y posteriores a la debacle de 2001.

La reunión, hasta ayer gestionada en secreto, quedó definida para mañana a las 13 en la sede de la UIA, en Avenida de Mayo. Con una agenda abierta y una lista corta de invitados los dirigentes de ambos sectores debatirán un temario que excederá cuestiones de coyuntura como la convocatoria de este viernes del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil y buscará proyectarse hacia el escenario poselectoral.

Al tope de las expectativas de los gremialistas estará, al igual que en 2002, la alternativa de pactar con los dueños de las empresas el pago de montos no remunerativos para aliviar la pérdida de poder adquisitivo derivada de la devaluación que siguió al resultado electoral adverso para el Gobierno en las primarias. También, como surgió de aquel precedente a través de la ley de medicamentos genéricos, los sindicalistas buscarán negociar con los ejecutivos algún mecanismo de morigeración en el valor de esos productos.

Mientras que tanto para los sindicalistas como para los empresarios la centralidad del encuentro pasará por la posibilidad de forjar las bases de un esquema de diálogo de mediano y largo plazo sustentable más allá del resultado electoral de octubre próximo. La diferencia en este punto con el Diálogo Argentino es que en aquella oportunidad la Iglesia católica actuó como catalizador para reunir en la misma mesa a los sectores del trabajo y el capital.

La reunión de mañana está pautada, por ahora, para un número reducido de dirigentes con peso específico propio. Por el lado empresarial estará Miguel Acevedo, presidente de la UIA y referente de Aceitera General Deheza, y se descuenta que irán otros directivos de jerarquía como Luis Betnaza (Techint) y Daniel Funes de Rioja (cámara de industrias de la alimentación, Copal).

Por la CGT estarán sus dos secretarios generales, Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (estacioneros) junto a unos pocos miembros de la “mesa chica” de la central. Como referencia, algunos de los que participaron en 2001 del Diálogo Argentino que podrían repetir presencia el jueves son Armando Cavalieri (Comercio), Carlos West Ocampo (Sanidad), Rodolfo Daer (Alimentación), Andrés Rodríguez (estatales, UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). También irá el metalúrgico Antonio Caló (UOM), jefe del mayor gremio industrial.

La autoconvocatoria de gremialistas y empresarios responde, según sus organizadores, a la situación de debilidad en que quedó sumido el Gobierno tras el revés en las PASO y a la necesidad de realizar un abordaje conjunto respecto de una crisis cuya profundidad todavía es un misterio. La jefatura de Acevedo en la UIA facilitó las gestiones: el dirigente tuvo una activa participación el año pasado en una serie de conversaciones –en aquella ocasión, promovidas por la Iglesia- con sectores sindicales y de movimientos sociales.

Aunque acotada a dos sectores, la cumbre tiene la pretensión de amplificarse: los promotores creen que si el resultado es favorable será cuestión de tiempo para extenderlo a rubros como el mercantil, la construcción, el agro o las finanzas. El objetivo es asentar la instancia de diálogo en paralelo y con prescindencia de la campaña. De hecho se intentará blindar la instancia de cualquier contaminación electoral para darle continuidad en 2020 como base para un eventual diálogo social desde el arranque del próximo gobierno.

En cuanto al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, que se reunirá el viernes, no está previsto darle mañana un abordaje específico aunque seguramente sobrevolará el planteo ya resuelto por parte de la CGT, en concordancia con la CTA de los Trabajadores, de elevar el piso de ingresos de los actuales 12.500 pesos a los más de 31 mil pesos en que está calculada la canasta básica de alimentos y servicios.

La clave de la discusión de este año estará en el impacto directo que tendrá el nuevo salario mínimo sobre los otros valores cuya variación arrastra: los salarios de los docentes estatales, los haberes de los jubilados y los montos de los planes sociales. En esa clave estará el argumento central de los sindicalistas para exponer su reclamo unificado.

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