El Abierto de Australia pierde a Andy Murray

Andy Murray no jugará el Abierto de Australia. Y esta vez su ausencia en el primer Grand Slam de la temporada no tendrá que ver con su histórica lesión de cadera: después de haber dado positivo de coronavirus, el último 14 de enero, se vio impedido de viajar en los vuelos especiales de la fecha prevista por Tennis Australia, el ente organizador. Y, más allá de que contaba con un wild card para jugar el cuadro principal, lo cierto es que no pudo acordar una cuarentena particular con las autoridades, que a su vez negocian todas las medidas sanitarias con el propio gobierno de Australia.
“Hemos estado en diálogo constante con Tennis Australia para tratar de encontrar una solución que permitiera algún tipo de cuarentena viable, pero no pudimos hacer que funcionara”, se sinceró el escocés, cinco veces finalista del Abierto de Australia (2010, 2011, 2013, 2015 y 2016). Más allá del deseo lógico de la organización por contar con un ex número uno de la talla de Murray, en este caso tuvieron más peso las decisiones del Estado en pos de proteger la situación sanitaria de su población.
Tres veces campeón de Grand Slam -US Open 2012 y Wimbledon 2013 y 2016-, el británico no juega en Melbourne desde 2019, la edición en la que anunció su retiro en una conmovedora conferencia de prensa por la dura lesión que padecía en la cadera. Las cirugías y el implante de una prótesis, sin embargo, le permitieron volver al circuito con moderada presencia: a fines de 2019 fue campeón en el ATP de Amberes, Bélgica, y en todo 2020 acumuló apenas siete partidos, con tres victorias y cuatro derrotas.

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