Los Gladiadores cayeron en el último suspiro 21-22 ante Rusia

Argentina tuvo marcados altibajos en su debut en el Torneo Natividad frente a un equipo ruso que se mostró renovado y con una envergadura física envidiable.
En los primeros instantes, los dirigidos por Guillermo Milano —tras la gira por Qatar, Manolo Cadenas viajará directamente a Egipto— se mostraron imprecisos en ataque. A los ocho minutos, la Selección había marcado un único gol a través de Lucas Moscariello. Cuando Federico Fernández marcó de penal el segundo tanto, llegó lo mejor de Los Gladiadores, que lograron un parcial de 6-0 y llegaron al minuto 17 con una ventaja de tres (9-6).
Los goles cayeron desde el extremo por Ignacio Pizarro, con salidas rápidas concretadas por Ramiro Martínez y Moscariello —fue el máximo anotador con cinco y 100% de efectividad— más el aporte de los brazos de Diego Simonet y Santiago Cánepa, quien refrendó el brillante momento por el que atraviesa cuando le tocó estar en cancha y, además de su claridad en el posicional, contribuyó tres goles. Además, Leonel Maciel sacó a relucir sus cualidades y les permitió a los argentinos llegar al descanso al frente 13-12.
En la segunda etapa, Los Gladiadores volvieron a caer en la anemia ofensiva que mostraron en los primeros minutos del partido. Fue entonces Maciel quien impidió que los rusos se despegaran en el tablero, completando un total de 10 atajadas —incluyendo dos lanzamientos desde 7 metros— al 34%. En los minutos finales, Milano mandó a la cancha a Juan Bar, que demostró estar a la altura de las circunstancias. Faltando 50 segundos para el pitazo de cierre y estando un gol abajo en el marcador, el arquero contuvo un penal y posibilitó que Moscariello estableciera el empate cuando restaban apenas 10 segundos. Luego de un tiempo muerto, Rusia jugó su última carta y se quedó con la victoria gracias a un lanzamiento de Sergei Kosorotov que se escurrió entre las piernas de Bar. Fue derrota 21-22.

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