Clausuras y multas millonarias (Por Juan Ramón Lezcano del partido Nuevo Encuentro Formosa)

En mi experiencia personal estoy viviendo junto a todx el pueblo argentinx, la primera pandemia, nos exige estar alejados, mantener distancia de nuestros padres, parientes y amigxs que acumulan más juventudes, sector etario de mayor riesgo ante la enfermedad, creada para exterminar a nuestros adultxs mayores, el deseo de Christine Lagarde (los adultos mayores viven demasiado. No textual) hecho realidad.
Todos, todas y todes tenemos la oportunidad de demostrar la responsabilidad como ciudadanes, nuestro nivel de educación en términos del actuar social en resguardo del colectivo formoseño, en su gran mayoría, el pueblo está demostrando la seriedad con la que está afrontando a este monstruo invisible que mata con rapidez.
Párrafo aparte para ese pequeño porcentaje de personas que imitando al presidente de nuestro hermano país Brasil, Jair Bolsonaro, quien subestima este grave problema de salud mundial denominándola: “gripecita”, niegan su peligrosidad poniendo en riesgo su propio buen estado de salud y la de todo un pueblo.
El coronavirus (covid-19) se está llevando a los y las personas de clase media alta, las y los que tienen buen poder adquisitivo, acceso a los servicios de atención medica consideradas de calidad por la onerosa cuota que desembolsan mensualmente estos, el problema es que no existe un tratamiento con medicina especifica que resuelva el problema, el único tratamiento es el aislamiento, evitar el contacto entre personas, quienes son los transmisores del virus.
Salimos a proveernos de materiales para enfrentar con mayor cantidad de armas desde casa a la pandemia, medicina, alimentos, artículos de limpieza de desinfección del hogar, por mencionar algunos y es ahí donde nos encontramos con otro virus, el del empresario inescrupulosos, personaje sin palabra, desleal, traicionero, quien hace quince minutos expreso por los medios masivos de comunicación su compromiso indestructible de cumplir con los acuerdos de precios dialogados con las autoridades del gobierno, pero antes de sentarse a esa mesa de acuerdos, ordeno al sector comercial de su empresa, remarcar un 15% o 20 % los productos de primera necesidad de la canasta básica de alimentos, por las dudas nomas.
Esas y esos a quien les importa un carajo tu vida, mi vida, la de tus seres queridos, su único interés, sus ganancias extraordinarias.
Esos y esas que te explotan a vos o algún pariente haciéndote trabajar diez o doce horas diarias con el objeto de seguir maximizando sus escandalosos robos que mes a mes fugan a los paraísos fiscales.
Esos y esas que se niegan a discutir políticamente esté punto: “el excesivo margen de ganancia anual” de sus empresas buitres.
Esas y esos que nunca pagan nada, ni la energía eléctrica, el servicio de agua potable, tampoco internet, sus teléfonos, impuestos municipales, porcentajes de aumentos salariales, otros, todo absolutamente todo, lo trasladan a los precios que pagamos nosotres, les consumidores.
Todo lo que deben pagar con sus escandalosas ganancias, lo distribuyen en pequeños porcentajes en los productos de mayor consumo social, los alimentos, en pocos países del mundo sucede esto (subdesarrollados o en vía de desarrollo), en los países desarrollados las empresas tienen porcentajes de ganancias que nadie debe exceder, 2%, 1.50% anual etcétera, aquí en nuestro país, sus ganancias son de más del 1000% anual, un escándalo, basta, como sociedad debemos dar el salto revolucionario en este aspecto, el de consumidor responsable.
Mi opinión es que el empresariado argentino entiende un solo idioma, el de la clausura y las mutas millonarias para reprimir por un tiempo sus delitos contra el consumidor. ¡Gracias, nos quedamos en casa!

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