Super domingos: ¿Servirán de algo los Debates Presidenciales?

Los domingos 13 y 20 de octubre en la Argentina los medios de comunicación estarán pendientes de lo que suceda en las ciudades de Santa Fe y Buenos Aires, respectivamente, que serán escenario de los dos debates presidenciales programados en la víspera de las elecciones de este próximo 27 de octubre. La incógnita es que opinan sobre esto los ciudadanos.
Los medios vienen montando una gran estructura alrededor del debate y no se hicieron esperar las polémicas en torno a los moderadores, los temas que se van a tratar y hasta por el uso de ayuda memorias en vivo. Pero el interrogante mayor es: ¿pueden dos horas de puesta en escena modificar en algo el escenario avasallador que ya está planteado entre los votantes?
Pongamos esta idea en debate. El sociólogo mexicano Rubén Valenzuela habló años atrás en una conferencia sobre comunicación en Latinoamérica y puso sobre el tapete una realidad que hoy es más palpable que nunca: los resultados de las elecciones ya no dependen tanto de las campañas electorales (debates presidenciales incluidos), por mucho dinero y esfuerzo que se ponga en ellos.
El ex asesor del presidente Vicente Fox explicó que si bien una abundante propaganda partidaria llega a los ciudadanos en estos pocos días, la “opinión” se configura de antemano entre los electores. Al contrario de lo que creían viejas teorías de comunicación, que determinaban que el consumidor de medios era pasivo, recibía y canalizaba su opinión de acuerdo a lo que veía y escuchada en la radio o en la TV, hoy ya no sucede así.
Como un claro ejemplo de lo que ocurría en aquellas décadas pasadas se suele citar el debate que mantuvieron en septiembre de 1960 John F. Kennedy y Richard Nixon, ambos candidatos a presidente en la previa de las elecciones de ese año en los Estados Unidos.
¿El resultado del debate? Es disímil de acuerdo a quien opine: algunos dicen que la transmisión por televisión favoreció con su imagen a Kennedy, destacando su aspecto joven, fresco y decidido; mientras que a Nixon se lo escuchó mejor por la radio al expresar con solidez sus argumentos y no le favorecieron tanto su apariencia e imagen transmitidas por la TV.
Pero si en pleno octubre de 2019 quisiéramos trazar una fórmula tratando de buscar el “porqué” de cada uno de los votos de los más de 33 millones de personas habilitadas para sufragar, sería más menos así: consumos mediáticos + vivencia en el entorno inmediato = explicación del voto.
Es lo que los consultores y analistas políticos suelen llamar “voto retrospectivo”. Es decir, los ciudadanos no solo se informan sino que además hacen un balance del desempeño del actual gobierno y votan por las acciones y situaciones que les toca vivir en el entorno inmediato, tanto personal como de su familia, sus amigos y sus conocidos.
Los votantes argentinos parecen dar ejemplo de ello. Una gran concentración de la programación de los canales de TV que emiten a nivel nacional, al igual que los diarios, las radios y los medios digitales, repiten la agenda del gobierno nacional: corrupción, Venezuela, dólar, cuadernos, Cristina.
Aun así, los resultados obtenidos por Juntos por el Cambio lejos están de ser los mejores, sino que luego de perder las PASO en agosto por 16 puntos, esa diferencia -según encuestas difundidas en las últimas semanas- ahora se estiraría a más de 20 puntos a favor del Frente de Todos de Alberto y Cristina.
La situación del país con cuatro años de políticas desacertadas del gobierno de Mauricio Macri en la faz económica y social, que empeoraron enormemente los indicadores de desigualdad, han hecho mella en el discurso de la antipolítica, la comunicación moderna y la nueva forma de hacer política, tan característico del PRO desde sus inicios hasta esta parte.
La praxis política se convirtió en este momento en un elemento más que importante, sumado a la amplia posibilidad de que el resultado que creemos posible sea validado por las urnas, según todas las encuestas que no mueven su amperímetro en ese sentido.
Si en octubre de 2015 en el debate entre Macri y Scioli, con aquel recordado “en que te has convertido, Daniel”, pudo de algún modo torcer voluntades a favor o en contra en un escenario muy parejo, hoy las posibilidades de este fenómeno están cada vez más lejos.
Entonces, la llegada de dos debates presidenciales, hiper publicitados como ejemplos de republicanismos y faltando tan solo 14 días para la elección del 27 de octubre, no parece traer noticias nuevas en medio de una contienda electoral que luego de las PASO ya entró en tiempo de descuento y solo le falta el pitazo final para definirse.

Por Lic. Julio Gómez

Consultor político formado en comunicación social y marketing

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