Un fallo judicial obliga a una nena de cuatro años a vivir con su abuelo y presunto abusador

Una nena de cuatro años que habría sido abusada sexualmente por su abuelo paterno cuando tenía dos, fue restituida en guarda a su papá por una jueza de La Rioja y ahora vive en la misma casa que el acusado. La denuncia la presentó la mamá, cuyo seudónimo es Ana para proteger la identidad de la víctima. La mujer está desesperada, hace 50 días que no ve a la nena y la Justicia no la ayuda.

Ana descubrió los abusos hace dos años cuando advirtió que su hija volvía muy angustiada de las visitas periódicas que tenía con su padre. Después de varias entrevistas con una psicóloga, confirmó que su hija estaba siendo abusada. La nena tenía poco más de dos años en ese momento y -con sus palabras- ella misma señaló a su abuelo.

El mundo de Ana se derrumbó y en medio de la conmoción llevó su caso a la Justicia. Pero ahora, el Juzgado de Instrucción de Violencia de Género y Protección Integral de Menores N° 2 a cargo de Karina Cabral, resolvió otorgarle la tenencia provisoria al padre, a quien no veía desde que ocurrieron los hechos.

La magistrada argumentó que el fallo surgió del informe médico de la menor, según el cual no existían signos de abuso sexual ni traumas psicológicos. En cambio, resaltó, había un daño psicológico por no ver a su papá y responsabilizó a la madre por impedir ese contacto. De esta manera, Cabral decidió el cambio de guarda hasta tanto se esclarezca la causa que investiga el supuesto abuso sexual.

Hace más de 50 días que Ana no puede ver a su hija y apenas puede comunicarse con ella a través de videollamadas cuando el padre se lo permite y durante el tiempo que él disponga. Está desesperada porque la nena vive bajo el mismo techo que el abusador.

«Me siento impotente al no poder protegerla», dijo Ana con la voz entrecortada a Radio Contacto 104.5 de San Miguel de Tucumán. «Me preocupa que la Justicia no la está escuchando», se lamentó, y remarcó: «Yo soy solo un canal, la estoy acompañando. La que habló fue ella y yo le creí».

Ana se separó del padre de la víctima por los reiterados episodios de violencia de género que sufría. Asegura que hizo todo lo legalmente posible pero no le dan respuestas. «Quiero que ella pueda vivir una infancia libre», expresó.

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